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Había que jugar el mejor partido para romper 100 años de historia (Por Matías Alcántara)
16 octubre , 2008, 8:40 pm
Filed under: Eliminatorias Sudamericanas

Quiero compartir con ustedes una columna escrita por el muy buen periodista y mejor amigo, Matías Alcántara, sobre el histórico partido eliminatorio, donde Chile ganó por primera vez en su historia a Argentina:

El Nacional estaba con 30 mil personas faltando dos horas para el partido. Jugaban las chilenas contra Colombia, pero el verdadero desafío era la albiceleste, que por cábala cambiaría su tricota. ¿Argentina necesitando cábalas para ganar? Primera gran interrogante.

Los periodistas argentinos preguntaban si era normal que en un día laboral la gente llegara tan temprano a la cancha. La respuesta sorprendió, más aún porque el equipo venía de una mala presentación: “Sí, es normal”. A esas alturas el estadio estaba lleno y el aliento chileno se sentía en el bus argentino que llegaba con sus figuras tratando de escuchar música en mp3, pero en realidad lo que escuchaban eran ceacheis, por más que les subieran el volumen a sus audios.

Que Valdivia sí, que no jugaba Suazo, que entraba Boausejour, que Orellana sería titular. Se especulaba de todo hasta que entregaron oficialmente las alineaciones, y minutos más tarde aparecieron los equipos en la cancha. El himno Argentino no se escuchó, pero tampoco hubo pifias porque la hinchada apoyaba con canciones. Y el himno chileno estremeció hasta el menos patriota del estadio. Incluso apostaría que más de algún jugador “albiceleste” se emocionó ¿o se asustó como los peruanos en el `97?

El Colombiano Ruiz dio el primer pitazo y comenzó la fiesta. La gente miraba con tensión los primeros errores nacionales: Waldo Ponce el primero, Marco Estrada el segundo y Matías Fernández el tercero. Por suerte los rivales no estaban claros en esos primeros minutos. 

La toma Orellana, centro al segundo palo y Pablo Contreras gana por arriba. Era inminente la conquista, Carrizo entregado y el balón que besa el travesaño. Gol despreciado como el de Suazo frente a Brasil. Los fantasmas aparecen en la cancha y el relator que decía “esto nos puede costar caro”. Cómo no pensarlo, si muchas veces nos ha costado derrotas.

Pero Chile siguió con buen ritmo y presionando en ¾ de cancha. Los errores disminuían y Orellana ganaba confianza. Messi mostraba su técnica y personalidad, pero no gravitaba, tampoco Agüero, que hará abuelo a Maradona. Mientras Milito se transformaba en estaca, Gary Medel demostraba que era un guerrero que jamás arruga. Bravo cortaba centros y Boausejour ganaba los duelos a Zanetti. 

Centro al área argentina, Mark y Burdisso buscan por arriba y ambos caen desplomados. Camilla para el argentino, cuello ortopédico y ambulancia para el chileno. Hospital de la Universidad Católica para el defensa del Inter; J.J. Aguirre para el volante del Betis. Aplausos y apoyo para ambos.

Jugada por derecha. Carmona y Medel involucrados. Pase para el guerrero que jamás arruga, centro desde la línea de fondo, aparición de Orellana, derechazo con el alma y gol. A correr como niño chico por la cancha, al igual que Pedro Reyes contra los peruanos que jugaron asustados en el `97. Golazo del desconocido para los periodistas argentinos que preguntaban cuando salió la formación ¿quién es este chico? La respuesta la conocieron en el minuto 33. Este chico es el que hizo el gol en la primera victoria oficial de Chile contra Argentina.

Después el equipo de Bielsa quiso más. Buscó con remates sacados desde la línea, con centros, con lujos, con anticipación. Luchó con mucha personalidad, aspecto que siempre nos jugaba en contra frente a la Argentina. 

Basile intentaba cambiar su suerte con nuevos delanteros, los que no gravitaron porque teníamos a Medel, a un Ponce que no cometió más errores (salvo uno en la salida), y Pablo Contreras anticipando como nunca. Estrada trataba de anular a Messi, y lo hizo con éxito salvo una vez, pero ahí estaba el guerrero que jamás arruga para sacarla casi de la línea.

El casi inagotable Medel lo dejó todo en la cancha, no le quedaban fuerzas y abandonó el campo ante un estadio lleno que lo aplaudió de pie. Lejos el mejor, un partido que verán una y mil veces sus pequeños gemelos, los hijos de ellos y probablemente muchas generaciones de apellido Medel. Un guerrero, un ejemplo (ojo, que cuando hace algún tiempo dije que era unos de mejores jugadores que he visto, por su entrega y muchas cosas más, se rieron).

Los nacionales estaban a punto de lograr algo importante. Oscar Julián Ruiz dejó de mirar el balón, levantó sus brazos y la historia que al fin se rompió.

Los hinchas se abrazaban en las tribunas, en los bares, en los hogares. Y los jugadores chilenos celebraban en el centro de la cancha. Los rojos saltaban y gritaban; Messi y compañía abandonaban la cancha sin creer lo que había pasado. No entendían el nivel mostrado y salían rojos de vergüenza.

Los jugadores en la zona de entrevistas estaban felices, pero entendiendo que aún queda mucho para comprar los pasajes a Sudáfrica. Porque cuando le ganamos 3-0 a Brasil nos creímos los mejores del mundo y quedamos prontamente eliminados de Japón-Corea. El desafío que se viene es Perú, en marzo. Queda tiempo para prepararse. Por ahora podemos celebrar, porque había que jugar el mejor partido para romper 100 años de historia.

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